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Xavier Belanche authored
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# Retrato de un iceberg

El primero fué del pintor americano Edwin Church. A mediados del siglo XIX Edwin Church, viajero y explorador incombustible, recorrió la periferia del Ártico junto a su colega Louis Legrand Noble y tuvo la oportunidad de tomar apuntes del natural de los icebergs que les rodeaban a su paso. Los retratos de icebergs de Edwin Church son más elocuentes en la cualidad de apuntes que no de los lienzos de gran tamaño que realizó ya en la tranquilidad doméstica del estudio.

Los bocetos de Edwin Church han condicionado, desde entonces, la representación de los icebergs. No es un motivo geológico que permita muchas alternativas a la composición de Church. O quizá ésta sea su mayor importancia: un mismo encuandre que sirva al relato de quien lo retrate. Si bajo la mirada romántica de Edwin Church el retrato del iceberg mostraba la Naturaleza misteriosa e inaccesible, violenta y emancipada del hombre, los retratos siguientes descubren otras historias de la relación entre el iceberg y nosotros. La fotografía de un supuesto iceberg responsable de la catástrofe del Titanic adquiere aquí el valor de una prueba que sirva a un tribunal a dictar sentencia. El público ve en esta fotografía a una Naturaleza que sigue sin estar controlada por el progreso meteórico que caracterizó los primeros catorce años del siglo XX. No es casual que las aventuras en la conquista de los dos polos ocuparon el interés e imaginario de la sociedad occidental de aquellos años. Intentos que, frustrados o no, revelaron una intensa competeción entre paises donde se prestaba una enorme atención a la capacidad de resistencia y fuerza de las diferentes embarcaciones que emprendieron el viaje. Los relatos que trajeron consigo quienes sobrevivieron a la terrible experiencia estan lejos de aquellas representaciones heroicas de Edwin Church de de naufragios en el Ártico donde lo sublime de la vastedad silenciosa del paisaje evocada por el pintor devora el relato de las tripulaciones que pereceieron bajo la extremas condiciones del Polo.

http://www.theguardian.com/artanddesign/picture/2011/dec/02/freeze-frame-herbert-ponting-antarctica

Si la fotografía fué la encargada de traer la representación de lo exótico y lo salvaje del mundo a los hogares occidentales desde finales del siglo XIX (y los icebergs forman parte de ese otro geográfico exótico y salvaje del mundo), no será en la década de 1970 que veamos de nuevo los icebergs de Edwin Church en una galería en lugar de un medio informativo. La serie Atlas del alemán Gerhard Richter incluye fotografías pintadas de icebergs como objeto de su trabajo arqueológico de la tradición romántica alemana. Un romanticismo frío recorre las fotografías pintadas de Richter donde aquella mirada superlativa de asombro y admiración de Church ha desaparecido por completo.

Quizás Richter es consciente de los diferentes relatos que subyacen los iconos románticos y, en lugar de exaltarlos, prefiere vaciarlos hasta dejarlos en el mismo grado cero de significado. Richter aparece así como un romántico del anti romanticismo sin éxito. Su obra, como la de Church, parece haber inspirado la de fotógrafos o, mejor dicho, viajeros que fotografían icebergs como pruebas de nuevos delitos y, por tanto, de nuevos relatos. Las fotografías de Tiina Itkonen se enmarca en la corriente de lucha contra la ruinaficación de la Naturaleza por el cambio climático y, a un mismo tiempo, la belleza de los paisajes naturales ajenos a la depredación del turismo.

Junto a la obra de estos fotógrafos que encuentran en el iceberg un refugio natural donde esconderse del ruido turista, conviven otros retratos que, aunque quizá persigan lo mismo, demuestran cómo aquella voluntad fotográfica de ser pintura como aquella voluntad pictórica de parecer una fotografía sigue viva. Los pasteles de gran tamaño de Zaria Forman destacan por encima de otras al mostrar cómo el retrato del iceberg de Edwin Church sigue vivo, aunque esta vez sin las incomodidades y peligros de lo que representaba viajar a mediados del siglo XIX.