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Xavier Belanche authored
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# Zone

## Sobre Zone

>Stalker asegura que no tiene ni idea de lo que pasa en la Zona cuando no hay nadie; pero en cuanto entra alguien en la Zona se convierte en un sistema de trampas. Stalker pone el énfasis en lo que queremos de la Zona, en las necesidades que cubre. Pero siempre persiste la cuestión latente, sin respuesta, de lo que la Zona necesita de la gente que entra en ella, de nosotros. ¿De qué sirve un milagro si no hay nadie para presenciarlo? (...) Estar en la Zona es ser parte de la Zona. Puede que resulte imposible decir si una acción dada es iniciada por la gente o por el lugar, pero la sensación de que la Zona es un participante activo (...) se hace más tangible.
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>Geoff Dyer, *Zona*Dyer, Geoff. Zona / Zone A Book About a Film on a Journey to a Room. City: Random House Mondadori, 2013. Print.

Los expertos, los turistas, los curiosos, los *domingueros* que se adentran en la Zona estan por igual bajo una constante e ineludible amenaza de la Zona. Nadie es immune a la Zona. Poco importa si conocen el territorio o han dibujado el mapa de la Zona, porque nada, y mucho menos la Zona, les asegura su estancia. La Zona impone a quienes la visitan sus propias reglas. Pero la Zona es caprichosa, contradictoria e imprevisible. Las reglas, si es que en realidad las hay, surgiran a medida que los visitantes se adentren en la Zona.

¿Qué mueve la voluntad de la Zona? Poco o nada se sabe. Lo que parece un decorado abandonado que invita a la exploración es, en realidad, una *conciencia viva* que despierta cuando entramos en ella. El viento que mueve la hierba, el aleteo de los pájaros, ¿son fenómenos intrascendentes o el lenguaje que habla la Zona? No lo sabemos. Pero los visitantes de la Zona más experimentados están atentos a cualquier actividad de la Zona por muy sutil que sea. Hace un tiempo hubo un eclipse solar que avistaron únicamente los visitantes en la Zona. ¿Ocurrió de verdad o sólo fué un engaño de la Zona? ¿Y la lluvia de pequeños meteoros? Fuera de la Zona no se registró ninguna lluvia, eclipse u otros fenómenos naturales que, en la Zona, aparecen sólo cuando la Zona desea que aparezcan. Sólo la Zona decide o no anuciar estas actividades que pueden resultar mortíferas a quienes se encuentren en la Zona.

En la Zona no exite el camino más corto, la ruta que lleva del punto A al punto B. El mapa de la Zona sirve de muy poco, quizá ayude a disipar el desasosiego de no saber dónde estamos, en qué parte de la Zona nos encontramos, si estamos cerca o lejos de un lugar que otros visitantes han descubierto (o quizá la Zona le ha permitido descubrir por algún motivo).

No hay identidad ni género en la Zona. Los visitantes descubren que, a la vista de los otros, son sombras sin rostro. Es La mayoría de los visitantes llevan una mochila en el que

¿Por qué adentrarse en la Zona si resulta peligrosa? Durante un tiempo muy corto, la Zona fué ocupada y, poco más tarde, abandonada dejando, tras la visita, un número indeterminado de extraños objetos, desperdigados por la mayor parte del área de la Zona. De aquellos objetos sólo trascendió al público en general la existencia de unas baterías de energía eléctrica inagotables hasta que, por la irrupción masiva de periodistas, curiosos, creyentes de dioses transitorios, pero también grupos terroristas y otras organizaciones criminales interesadas en la promesa de apoderarse de las novedades de la Zona, se decidió acordonar y clausurar la Zona bajo la estricta vigilancia militar. El paso del tiempo y la opacidad que envolvió la Zona ayudó a que dejara de ser un centro de atracción mundial y, tras un largo tiempo de silencio, se levantó el cerco. La Zona se abría de nuevo y a la opacidad le siguió el rumor, el mito, la religión. ¿Qué descubrieron en la Zona durante el tiempo que estuvo protegida de la mirada exterior? se preguntaron los creyentes en conspiraciones mundiales.

No podemos regresar por donde venimos. De nada sirven empujar las vagonetas que traen a los visitantes en dirección opuesta y emprender el camino de vuelta. Las vías acaban en un apeadero invisible, una espesa niebla que no deja ver nada, sentir nada, excepto escuchar el sonido metálico y pesado de las ruedas en movimiento de la vagoneta. Al poco la niebla comienza a desvanecerse y descubrimos que nos dirigimos al lugar del principio. La Zona decidirá quien puede o no abandonar la Zona.

Nadie muere en la Zona. Si un visitante decide acabar con la vida de otro visitante, éste cae inconsciente y despierta cerca de la vagoneta que le trajo a la Zona. En la Zona no hay oportunidad de fijar un punto de origen diferente porque en la Zona no hay *sleeping bags*, *beds* o nada que se le parezca. Cuando un visitante *desconecta* su cuerpo permanecerá dormido, tumbado en el suelo, expuesto a la acción de los otros, pero también a la acción de la Zona.


## ¿Reglas procedurales?